Charla y fotografías de la presentación de la novela “Viaje en el círculo del tiempo” del Dr. Javier García Campayo

Con este post os queremos acercar el acto de presentación de la novela “Viaje en el círculo del tiempo” a todas las personas que nos habéis escrito en redes sociales y en este blog diciéndonos que os hubiera gustado venir pero podíais. Por eso os compartimos la charla del Dr. Javier García Campayo y algunas fotos de la presentación en Barcelona (Casa del Tíbet) y en Zaragoza.

Buenas tardes a todos

Es difícil encontrar palabras para describir la emoción que supone presentar una novela. Máxime aquí en Zaragoza, la ciudad donde nací y donde tengo tantos amigos y vínculos.

La primera novela, como el primer hijo, suele ser el parto más difícil pero suele ser también el que más alegría produce. Este parto me ha llevado mas de 10 años. Durante todo ese tiempo tuve el manuscrito casi terminado, pero siempre faltaba el último empujón, ese toque de confianza que permite cerrar una etapa. Parafraseando a Becquer, mi novela era como su arpa en el ángulo oscuro que estaba “esperando una mano de nieve, que como a Lázaro diga: levántate y anda”.

La novela se sitúa en el Tíbet medieval, un país, una cultura y una religión que he admirado desde que tenía 20 años. Describe la Edad de Oro del país y, concretamente, uno de sus hijos más ilustres y admirados por toda la humanidad, el gran yogi Milarepa. Su biografía fue durante mi juventud uno de mis libros de referencia. Su vida es un ejemplo que trasciende  más allá de las religiones y las culturas. Una persona vapuleada por la injusticia del destino, que comete actos muy negativos contra su deseo por el mandato de su madre y por el amor ella. Consciente y arrepentido por el daño producido, dedica toda su vida a alcanzar la perfección y a compartir su sabiduría con el mundo. Milarepa es un auténtico icono de la búsqueda espiritual y de la superación humana. Debería ser un referente para nuestro occidente actual, repleto de héroes intrascendentes, de sabiduría limitada  y de ética ambigua.

Como casi todas las primeras novelas incluye un fuerte toque autobiográfico. En ella resumo las principales pasiones e inquietudes de mi vida:

  • la psicología, por medio de un análisis profundo de la personalidad de los protagonistas y el intento de adivinar los móviles últimos de sus acciones
  • la medicina y el respeto por las personas con enfermedades terminales y su capacidad de mirar a la muerte a la cara, sin vacilar
  • el budismo y el sentido de la vida, desgranando algunas de las enseñanzas más profundas y desconocidas del budismo tibetano y reflexionando sobre la búsqueda del sentido de la vida
  • el problema de la inevitabilidad del destino implacable y la imposibilidad de escapar a él. La toma de conciencia de todo aquello que no podemos decidir los seres humanos pero que, sin embargo, conforma nuestra existencia
  • y por último, pero no menos importante, la grandeza de la amistad y el amor inquebrantables más allá de la muerte. Es una reflexión sobre la profunda soledad humana y la necesidad de ser comprendido y amado por otros

La novela se situa en varios planos temporales desde el Tíbet de la edad media hasta el inicio de nuestro siglo XXI, con el episodio del atentado de las torres gemelas como colofón. También se abordan diferentes planos de conciencia: la vigilia, el sueño, el estado entre la vida y la muerte. En la novela se explora la metáfora de la vida como un viaje iniciático en busca de aquello que constituye la esencia del ser humano.

Finalmente, para mi la novela es también, como dice la dedicatoria, un canto a los sueños irrealizables y a los amores imposibles. Porque los seres humanos somos aquello que hemos construido en nuestras vidas, pero aún somos más lo que no ha podido ser: lo fallido, lo incompleto y lo imposible. Cada una de nuestras acciones genera un destino. Y cada una de nuestras omisiones, sepulta en  el olvido  universos paralelos que solo existieron como posibilidad. Pero esos universos no están muertos, no son vacuos. Siempre perdurarán en nuestra memoria porque son parte inseparable de nosotros. Para unos, constituyen una pesada lacra, el recuerdo de un fracaso. Para otros, como yo, supone “Una luz en el camino”, una estrella que nunca podremos alcanzar, pero que guía nuestro viaje por el mundo y nuestros sueños hasta la muerte.

Quiero para acabar rendir homenaje a todas las personas que me han ayudado a lo largo de mi vida y que han permitido que sea lo que soy ahora. Y, principalmente, a mis padres, Pilar y Herminio, quienes ya no existen. Ellos constituyeron para mi el modelo de una vida ejemplar que siempre intentaré imitar.

Muchas gracias

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PARA CUALQUIER CONSULTA O SUGERENCIA …

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