Una Premio Nobel, la Dra. Elizabeth Blackburn, cita a nuestro Grupo de Investigación en su libro “The Telomere Effect”

 

“De entre más de 200 referencias bibliográficas que componen este libro sólo hay una de un equipo español”

Recientemente la Dra. Elizabeth Blackburn (Premio Nobel Medicina 2009) junto a la Dra. Elissa Epel acaban de publicar un libro titulado The Telomere Effect” (de momento sólo disponible en Inglés). A lo largo de sus 13 capítulos, repasa la literatura científica concerniente a los telómeros y salud, un campo que aún está en sus estadios iniciales.

Sabemos que los telómeros son unos complejos de nucleoproteínas que se encuentran en los extremos de los cromosomas y cuya misión es proteger el ADN en el proceso de replicación. A medida que vamos cumpliendo años y nuestras células van replicándose, los telómeros se acortan, convirtiéndose por tanto en un biomarcador clave en el proceso de envejecimiento.

El libro señala que hay una serie de factores que influyen sobre la longitud telomérica, y este factor es clave, dado que el proceso de envejecimiento celular llega estrechamente ligado al de enfermedad.

Por ejemplo, existe una relación directa entre factores como el sobrepeso, consumo de alcohol, tabaco o mala calidad de sueño con un acortamiento de telómeros. Es decir, que un fumador habitual con una edad cronológica de 50 años, biológicamente hablando podría equivaler a 55 años dado el estado de su células.

Obviamente, lo contrario también se da. Variables como la práctica habitual de deporte, dieta mediterránea o un buen descanso están asociadas con mayor longitud telomérica.

Lo interesante desde un punto de vista psicológico es que se ha comprobado que la variable “estrés percibido” también está directamente asociada con los telómeros. Por ejemplo, en un estudio de referencia en el que se comparó la longitud telomérica de un grupo de madres con niños enfermos, con un grupo control de madres con niños sanos. Los estudios señalaron que las mamás con niños enfermos, y con mayor estrés percibido, mostraban un acortamiento significativo en relación al grupo control; el equivalente a 7 años de vida menos. En otras palabras, el estrés sufrido por las personas no se detiene en la activación del sistema nervioso o del sistema hormonal, deja su huella a nivel celular.

En el quinto capítulo titulado “Mind Your Telomeres: Negative Thinking, Resilient Thinking” hace una revisión de la posible implicación de determinados constructos psicológicos como posibles factores mediadores en la longitud de telómeros. Es aquí cuando las autoras se hacen eco de nuestros resultados y sostienen dos concusiones. La primera es que las personas que practican mindfulness con asiduidad presentan una longitud telomérica significativamente mayor.

La segunda es que constructos psicológicos como la aceptación y la compasión parecen estar detrás de un afrontamiento más adaptativo por lo que también están asociados con telómeros más largos. En resumen, tanto el mindfulness como la aceptación o la compasión podrán considerarse unas variables saludables al prevenir el envejecimiento y por tanto la enfermedad. Por último, cabe destacar que de las más de 200 referencias bibliográficas citadas en el libro, sólo hay una de un equipo español.

 

Dr. Baltasar Rodero – Colaborador con el Grupo de Investigación en Salud Mental de Aragón.  www.centrorodero.es

Prof. Javier García Campayo

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